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Tipologías feminazis: una visión global

noviembre 15, 2009

Como dije el post anterior, para una mayor visibilidad, traigo hasta esta entrada un comentario que tuvo lugar inicialmente en esta otra, dedicada a la ideología feminazi. En ella, se nos da, siempre según el autor del comentario, una visión general de las tres subespecies feminazis más populares en nuestro país. No tiene desperdicio:

(…) el feminazismo institucionalizado español nunca se detendrá, tiene la necesidad de la permanente huida hacia adelante. La única esperanza es que tal vez con el tiempo, los que nos oponemos a este disparate demagogo y populista porque nos haya afectado de una u otra manera nos acabaremos organizando a nivel nacional y local, como ha sucedido en Estados Unidos y otros países occidentales que ya han pasado por esto décadas antes que nosotros. Repito: son tantas y tan variadas las normas, leyes, reglamentos, instrucciones y arbitrariedades que ha ido imponiendo el feminazismo en España, que la masa de afectados/as acabará siendo demasiado enorme como para seguir desorganizada y desmovilizada.
Lo que hace tan peligroso al feminismo es su explotación populista por parte de los partidos políticos, lo que le ha ido otorgando, primero de la mano del PSOE y ahora de la mano de todos los partidos restantes, una enorme capacidad de penetrar en las instituciones y desde allí ejercer su acción política autoritaria.
La estrategia electoralista con que los partidos políticos en España, el PSOE a la cabeza de la manera más extrema, explotan el populismo feminista, es sencilla (de hecho ocurre lo mismo en el resto de Occidente desde los años sesenta, aunque de forma más moderada). El proceso es el siguiente: se basa en victimizar propagandísticamente a un colectivo, las mujeres, para a continuación presentarse como el “único” partido político, frente a los otros (que en teoría “no lo harían”) capaz de “salvar”, “proteger”, “ayudar”, “defender”, a dicho colectivo presentado como víctima previamente mediante una fortísima propaganda.
El PSOE introdujo esta práctica electoralista importada en España desde los años ochenta, incluso anexionándose y absorbiendo en su seno gran parte del movimiento feminista apartidista generado durante la Transición, y luego la han ido copiando todos los demás, en lo que parece una carrera competitiva populista entre partidos que no tiene fin.
Resultado, tras veinticinco años de feminazismo encaramado en el poder político institucional y mediático en España: la maraña y el gigantesco entramado de leyes y normas feminazis que se ha ido configurando en España, junto con una cantidad desquiciada de propaganda feminazi diaria proveniente de todos los partidos políticos, y de sus medios de comunicación afines respectivos, que imponen una dictadura de pensamiento único total en este sentido.
A nivel individual, además debemos soportar en nuestra vida cotidiana todos los que no comulgamos con el credo de la secta feminazi, a los distintos personajes-subproducto que ha ido generando a lo largo de más de dos décadas el feminazismo institucional y mediático que paulatina y gradualmente se ha ido instaurando en España. Enumeremos a las principales subespecies de especímenes que ha creado el feminismo en España a lo largo del tiempo:

Subespecie feminazi 1)

La típica punketa anarcofeminista que te encuentras cuando estás estudiando en la universidad, un tipo de especímen de la variada fauna feminazi tan repetido en las facultades españolas desde los años ochenta que ya resulta hasta entrañable. Todo un clásico. Si este especímen desapareciera a estas alturas, sería echado de menos tanto como si quitaran de la Navidad los sorteos de lotería o la cena de Nochebuena. Ya forma parte del paisaje universitario. Se ha mimetizado con ese entorno, el cual es ya su hábitat natural, su ecosistema. Tanto que cuando salen de la Universidad, aproximadamente con la edad de 32 años (hayan acabado la carrera o no, eso da igual), no saben que hacer con su vida.

Subespecie feminazi 2)

Varón. El clásico fantoche feminazi que en un momento de su vida (frecuentemente en su mediocre etapa universitaria, cuando se cruza en su camino la subespecie 1), decide subirse al carro del feminismo más ñoño y demagogo con dos objetivos esenciales:

a) El principal: caer “bien a las chicas”, ligar, e intentar meterla en caliente, (por primera vez, casi siempre). Si, si, así de patético.

b) Sentirse muy buena persona, progre, moderno y “a la altura de los tiempos que corren”. Tal vez hasta se crea un “intelectual posmoderno”. El feminismo sigue con los mismos postulados desde finales del siglo XIX, época en la que fue originado como movimiento social por las burguesas y aristócratas inglesas , pero eso es algo que este tipo de payasos ignora o bien le da igual. Es característica común de todas las subespecies de feminazis el sentirse y presentar su credo en sociedad como algo “moderno”. No importa lo trasnochados o caducos que sean los postulados feminazis para el contexto occidental a estas alturas, ni que el feminismo sea una ideología que no se ha renovado ni puesto al dia desde hace más de 100 o 120 años, que su retórica sea la misma desde hace más de un siglo: el feminazismo siempre logra subir la autoestima y hace sentir moderno-fashion a todo aquel que lo profesa. Tiene esa cualidad mágica.

Subespecie feminazi 3)

El feminazi con ínfulas de “intelectual”. Huelga decir que todas esas ínfulas las atribuye a lo feminazi que es. A nada más. Frecuentemente periodista o profesor universitario, sobre todo de alguna ciencia social. En este último caso, el aula pasa a convertirse en su laboratorio feminazi particular (con la total connivencia de las autoridades universitarias): hará de “su” clase, una perpetua sesión de lavado cerebro y adoctrinamiento feminazi hacia sus alumnos-discípulos(de la secta feminazi)-probeta. El profesor universitario feminazi convierte su clase en territorio feminazi conquistado: la democracia queda en el pasillo. Una vez atraviesas el umbral de la puerta del aula-celda, eres un súbdito de su régimen.

Prometo más entregas de los restantes especímenes feminazis.

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16 comentarios leave one →
  1. Lametacones permalink
    enero 1, 2010 2:54 pm

    Las subespecies 2 y 3, reciben el nombre de ¨lametacones¨: varones hetereosexuales que apoyan el feminazismo. Cipayos que trabajan para el enemigo y en contra de las verdaderas y orgullosas de serlo mujeres.

    Ponerle nombre a las cosas, facilita el entendimiento.

  2. enero 1, 2010 2:58 pm

    Supongo que es cierto. Tal vez debería alguien a animarse a editar un “diccionario del feminazismo ilustrado”.

  3. Lametacones permalink
    enero 1, 2010 3:56 pm

    Compañero: ni es cierto ni deja de serlo. Es un nuevo ¨palabro¨que circula por internet y que a mí me ha parecido conciso y con una fuerte carga de justa burla. Por supuesto que no creo que la Real Academia la tenga reconocida, je…

    Te dejo una descripción:

    La creatividad hispana no tiene límites, sobre todo cuando se trata de hacer burla de personajes o situaciones. ¿Quién no ha tenido un mote nunca? Para definir a grupos sociales que van surgiendo conforme la sociedad avanza (aunque no se sepa si avanza hacia el abismo o qué) la creatividad callejera crea nombres que definan a estos grupos sociales; una forma de conceptuar en una sola palabra al grupo social. Así hemos visto surgir perroflautas, comeflores y pagafantas entre otros.
    Si la Bibiana se puede inventar el lenguaje, la gente no iba a ser menos, y para definir al hombre hetereosexual que apoya las deliradadas tesis de la supremacía vaginal de las feminazis, el palabro inventado es ¨Lametacones¨

    El lametacones es el mayor trofeo que exhiben las feminazis. Como una confirmación de que pueden domar a la mitad de la especie solo con el poder de su mente (obvian el poder del sistema que les pone a su disposición los medios de comunicación, las leyes, las subvenciones…)
    El lametacones en cualquier discusión apoyara las tesis feminazis, contra toda lógica justiciera, y justificará toda barbaridad que a las feminazis se les ocurra plantear, o lo que es peor, hacer. El lametacones cree que es un tío muy progresista y muy enrrollado, políticamente correcto y un chaval muy majo. El alto porcentaje de rechazo que el feminazismo provoca en la mujer de la calle a pesar del constante y diario bombardeo de los medios de comunicación, el lametacones lo achacará a machismo residual y a ¨la educación recibida¨

    Como todo progre cipayo que en realidad y aunque no lo sepa, trabaja para el sistema, el lametacones caerá en flagrantes contradicciones, porque será asimismo partidario de la multiculturalidad y defensor de la diferenciación cultural de pueblos brutalmente machistas como gitanos y moros. Asimismo defenderá con igual pasión la homosexualidad y culturas donde los homosexuales son torturados y matados por serlo. Odiará el patriarcado y hablara maravillas de matriarcados que nadie ha demostrado con credibilidad que existiesen. A él le da igual: hablará maravillas de imaginarios matriarcados totalitarios donde todo el mundo era feliz.

    No hay que confundir al calzonazos y al pagafantas con el lametacones. El calzonazos es un ser entrañable al lado del lametacones. El calzonazos sólo es un hombre débil de carácter, apocado, que frente a una mujer fuerte y dominante, deja discurrir su vida feliz de que otra persona esté al mando y tome decisiones. El pagafantas sólo es un pardillo, un acarajotado que aún no sabe y quizás nunca aprenda, que a las mujeres como a la justicia, se las conquista no se les mendiga. Ambos arquetipos, en el fondo saben de su debilidad y usan los mecanismos que ellos creen adecuados para estar y mantener a su lado a una mujer. El lametacones en cambio cree que apoyando tesis supremacistas vaginales se coloca en una posición de ¨igualdad¨. El lametacones es el más imbécil de los 3 porque los otros dos modelos saben de sus carencias y actúan en consecuencia.

    El lametacones, otro nuevo tonto útil.

  4. enero 1, 2010 4:06 pm

    Pues sinceramente, he de rendirme ante la definición y precisión del término. De hecho, agradecería que me comunicases la fuente original.
    En lo dicho, por supuesto, estoy totalmente de acuerdo. Lo mismo que existen especies y subespecies feminazis, estas tipologías que hombres que nacen a su calor, también merecen ser tomadas en consideración.
    Y es cierto el inciso: tanto el pagafantas (genial término también, por cierto) como el calzonazos saben consciente o inconscientemente de sus limitaciones y de su posición. El lametacones en cambio, es el caso extremo del efecto del adoctrinamiento feminazi: actúa totalmente convencido de que hace lo que debe, sin sospechar que ni una sola de sus ideas respecto del género femenino se corresponden con la realidad de las mujeres, sino solo de las feminazis.

  5. (anti)Lametacones permalink
    enero 1, 2010 4:15 pm

    Ufff…estas cosas es muy difícil saber dónde o cuándo surgen. Imagino cuatro tíos ingeniosos hasta los cojones de las feminazis, echando unas cervezas y a algún lumbreras se le ocurre el término.
    Hasta donde yo llego, este ¨palabro¨ lo leí por primera vez en el foro ¨Burbuja¨ que es donde he encontrado tu foro:

    http://www.burbuja.info/inmobiliaria/guarderia/134209-articulos-sobre-las-feminazis.html

    Más no puedo decirte.

  6. enero 1, 2010 6:42 pm

    Gracias.
    Sí, supongo que cuando se indaga, ya empiezan a aparecer grupos relativamente organizados de hombres que se dan cuenta de las falacias de las feminazis. De hecho, yo mismo durante un tiempo llegué a tragarme alguno de sus puntales ideológicos, que después la ciencia y el sentido común se han encargado de desmontar.
    Supongo que son movimientos pendulares de la ideología, a los que tan aficionados somos en España.

  7. (anti)Lametacones permalink
    enero 1, 2010 7:28 pm

    Jejeje… Tranquilo, de pardillos hemos pecado casi todos. Pero es que ¿cómo podíamos imaginar esto? ¿Cómo podíamos imaginar que apoyando la igualdad jurídica de mujeres y hombres íbamos a darle alas a estas aberraciones feminazistas? Yo también me autoinculpo de haber apoyado un feminismo primigenio que creí justo.

    El problema de las feminazis, como los maltratadores reales, es un problema de hombres y mujeres orgullosos de serlo, y tenemos que mandar a esta lacra a la mierda de donde nunca debieron salir.

    Las mentiras feminazis llegan a tal nivel de saturación y difusión que realmente muchos tipos están convencidos de que el hombre siempre ha sido verdugo de mujeres. Si, ya, observa cuando las cosas se ponen feas cómo se comporta con las mujeres el hombre machista fascista maltratador verdugo:

    http://jose.gs/como-sobrevivir-al-hundimiento-del-titanic/

  8. enero 1, 2010 9:06 pm

    Sí, era inimaginable que la demagogia llegara a estos extremos, supongo que debido a que sobre todo el PSOE y los partidos de izquierdas han sabido muy bien sacar un rédito electoral de toda esta ideología. Supongo que si todavía existe un poco de cordura en este país, alguien deberá intentar de nuevo equilibrar la balanza.

    Gracias por el enlace, que me parece muy interesante.

  9. jose permalink
    enero 13, 2010 12:42 pm

    Pues yo siempre pensé que ellas se quejaban de tiempos que
    o bien no habían vivido, o que sencillamente no pueden
    demostrar haber existido,
    por ejemplo, fíjense en como nos venden como hace 40 años
    no dejaban a las mujeres estudiar durante la época franquista,
    después vas a cualquier lugar de enseñanza y ves a profesoras
    con 30,40 o 60 años dando clases
    y haciéndolo bastante mal, por cierto.

    Esa clase de cosas, al menos a mi me hace entender que este
    engaño victimista y continuo y viene de siglos y por el
    enlace del titanci lo vuelvo a corroborar.

  10. enero 13, 2010 1:12 pm

    Una cosa es que no se impidiera a las mujeres ir a la Universidad, y otra es que fueran o dejaran de ir. Tengo entendido que antes la mujer estudiaba generalmente menos que el hombre, ahora bien, eso no hace que automáticamente se tenga que deducir que la mujer no estudiaba porque el hombre la oprimía o algo parecido. Habría que entrar en evaluar cuáles eran las causas, pero supongo que esa tarea es una tarea de sociólogos, y aún así no sé si se podría realizar con rigor un estudio de esas características, más que nada porque aquella época ya pasó.

  11. enero 16, 2010 6:26 pm

    Gracias por el enlace. Seguramente me pasaré por allí periódicamente cuando tenga tiempo.

    Un saludo.

  12. Feminazi permalink
    enero 23, 2010 12:45 pm

    En mi opinión: El feminismo en España está de vuelta,sin haber llegado a ningún sitio.

  13. José Perera López permalink
    enero 25, 2010 4:05 pm

    Yo también me retracto de mis simpatías previas hacia el feminismo. Hubo un tiempo en que veía en las feministas a una especie de abanderadas de la libertad; unas heroínas con las que simpatizaba fuertemente. Ahora abomino de las aberraciones que se están diciendo y haciendo en nombre de la “igualdad”. Estoy harto de una ideología de género que se basa en sofismas; en interpretar interesadamente unos datos estadísticos para acomodarlos a sus intereses (como cuando se dice que las mujeres ganan menos que los hombres). Estoy harto del mito de origen del “patriarcado”, y de su supuesta consecuencia: la “discriminación de la mujer”, unas verdades que se recitan de memoria hasta el convencimiento, cuando la realidad es y ha sido que vivimos en una sociedad de roles, con división sexual del trabajo en función del desarrollo de las fuerzas productivas, y de división sexual de las mentalidades. Estoy harto de que se magnifique las muertes violentas que afectan a mujeres para aparentar que son las más afectadas por la violencia (hay más de 1.000 homicidios al año en España, casi todos varones, pero por lo visto esas muertes no sirven para conseguir el voto de las mujeres). Estoy harto de ese estúpido lenguaje que recalca el uso del -as/-os, que sólo usan los políticos y los pseudocultos, cuando la realidad es que muchos términos son neutros, y es el contexto de la conversación lo que permite adivinar si nos referimos a hombres, mujeres o ambos sexos. Estoy harto de que se identifique al feminismo con una ideología progresista, pues no hay más que ver los lugares donde el feminismo goza de más pujanza, particularmente USA, país que jamás ha parido causas libertarias en el sentido izquierdista de la expresión. Estoy harto de que se descalifique a todos los que no decimos amén a los dogmas del feminismo, a los que inmediatamente se nos aplica alguno de los sambenitos al uso (tal como “machista”, “misógino”, “sexista”, “patriarcal”, “heteronormativo”, y últimamente “postmachista”). Pero no debemos olvidar una cosa, que las feministas como tales no son más que una pequeña fracción de la sociedad. Quienes realmente están echando leña al fuego de la guerra de sexos; quienes de verdad están sembrando cizaña entre hombres y mujeres; quienes envenenan la relación entre ellas y ellos, no son las feministas, sino los partidos políticos, particularmente los de izquierda, y sus medios de comunicación afines. Y son partidos políticos controlados por HOMBRES. Fijémonos en el PSOE, un partido votado mayoritariamente por mujeres, pero cuyos líderes son fundamentalmente varones. Y eso, más que feminismo es una forma muy sutil de proxenetismo (ellas votan a sus “protectores”, y éstos se benefician de la “protección” que brindan a las “víctimas”). Porque al margen del interés inmediato electoral, la ideología de género no tiene sexo (recuerden aquel “-ista, -ista, -ista, Zapatero feminista”). No es la forma de pensar de un colectivo de mujeres, sino una estrategia de las clases dominantes para adecuar la sociedad a los nuevos modelos productivos (sacando a la mujer del hogar y convirtiéndola en asalariada, además de eliminando las sociedades tradicionales de productores autónomos agrupados en torno a unidades familiares). El feminismo viene a ser así una forma laica de adoctrinamiento que sustituye la labor de los antiguos misioneros religiosos, una vez que la interpretación teocrática de la sociedad se derrumba por inverosímil. Desenmascarar el carácter reaccionario, clasista y discriminatorio de la ideología feminista no es fácil, porque son los poderosos del mundo occidental los máximos interesados en su expansión, y porque el feminismo institucional y subvencionado goza de enormes medios y la aureola de prestigio de lo que se considera progre, moderno y políticamente correcto. No obstante, páginas como ésta, inimaginables hace años, son señal de que algo está cambiando, porque ya no son sólo los talibanes de la ortodoxia religiosa los que se apuntan al antifeminismo, sino que también lo hacen muchos hombres y mujeres que un día soñamos con un mayor entendimiento, y no un enfrentamiento entre los sexos.

  14. enero 25, 2010 9:30 pm

    Pues no puedo más que agradecerle el comentario, que como muchas veces pasa por aquí, reconozco que tiene más nivel que la entrada misma.
    Los temas que sacas a colación tienen mucho que comentar, y me gustaría dedicarles el tiempo y la extensión necesarias.

    Un saludo.

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