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Anatomía de la corrupción

noviembre 3, 2009

corrupcion

Raro es el día en el que los medios de comunicación no refieren a alguna noticia relacionada con la corrupción política. Durante los últimos años, en plena burbuja inmobiliaria, mucho me temo que los Hay-untamientos han sido testigos del continuo ir y venir de maletines, que pasaban de mano de los constructores y promotores a los concejales de urbanismo, los más cotizados dado el potencial de generar dinero que se ponía en sus manos. Los políticos, conscientes de que muchos negocios necesitaban de su aprobación o apoyo, se dejaban querer por multitud de empresarios, que con pocos escrúpulos y cierta cantidad de maldito parné, depositaban discretamente fajos de billetes en el interior incluso, de las carteras de los ministros y cargos del Estado de ellos dependientes. Tal vez no sea casualidad que en esta época de crisis, los untamientos sean más intensos si cabe. Puede que porque cuando el dinero no es tan fácil de conseguir como de costumbre, se recurre a métodos menos ortodoxos, pero igualmente lucrativos. O también puede que cuando la economía no marcha bien, los políticos ven peligrar sus puestos y afloran las tensiones, y con ellas, se incrementan las investigaciones para pillar con las manos en la masa al adversario. Sin embargo, como por ser sinvergüenzas no dejan de ser listos, y puesto que la Constitución deja en la práctica en manos de los políticos los tres poderes fundamentales y alguno más, los parlamentarios corren prestos a votar leyes que castigan con penas ridículas los delitos de corrupción. Y si no, se unta previo pago de su importe al juez instructor de la causa, que para eso cobra un sueldo mísero en comparación con los emolumentos (legales e ilegales) que reciben los diputados por pulsar el botoncito de sus escaños. Así se cierra el círculo, el ciclo de la corrupción, que no consiste más que en coger todo el dinero que se pueda y salir corriendo lo más rápido posible, pasando en el peor de los casos una pequeña temporada en prisión con todos los gastos pagados por los de siempre, los contribuyentes. Y luego a vivir de lo robado, que espera en la cuenta depositada en el paraíso fiscal de moda.

No me extraña que todos los españoles aspiren a ser funcionarios. ¿Para qué intentar descifrar las oscuras reglas del mercado durante años en la facultad, y luego creando una empresa? ¿Para qué estudiar sesudas reflexiones económicas de autores de todos los tiempos que luego no son capaces ni de predecir el batacazo mundial en el que nos encontramos? Si todo es cuestión de tener un cargo, y muy pocos escrúpulos. Vamos, como decía Juan José Millás… si la Economía es cosa de dos tardes.

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3 comentarios leave one →
  1. Lena permalink
    noviembre 4, 2009 11:27 am

    Pues has hecho una buena descripción del asunto, sólo que el ciclo es mucho más amplio. La corrupción ha calado hondo en todo el sistema y lo ha pervertido. Corrupción es la estafa a la seguridad social de muchos ciudadanos y corrupción es el aceptar la especulación como una práctica de “listos” y ahí cabemos muchos, y corrupción es la vergonzosa compra-venta de votos a los que ya estamos acostumbrados. También es corrupción es confundir víctimas de estafas con dagnificados del sistema. Hay muchos tipos de corrupción y hemos cubierto un extenso abanico con todos ellos, una cortina de humo que nos lleva a fijarnos en los errores de los demás y a obviar los nuestros. Se ha traspasado la esfera de lo público y lo social a lo personal en una sola dirección. Cada vez somos más individualistas y menos sociales, y eso también es corrupción.

    Que sea imposible predecir el batacazo, pues no estoy tan segura. Seguro que ha habido quienes lo han visto llegar, pero no se les ha hecho caso. Sin ir más lejos, una cita de Karl Marx, El Capital, ya en 1867

    “Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para
    que compre más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a
    contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga
    insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarrota de los bancos,
    los cuales tendrán que ser nacionalizados”.

    Aunque se equivocó al decir que los bancos se nacionalizarían, no se ha hecho, y ellos siguen percibiendo beneficios, mientras los demás…. pues eso.

    Sin embargo, es cierto que ha día de hoy, las cosas se han complicado un pelín puesto que las decisiones que se toman a un lado del mundo afectan a los demás y eso crea a su vez espirales difíciles de cortar.

    Con todo, los economistas, nos lleváis ventaja al resto de los mortales, así que no llores tanto, seguro que salís mejor parados que la media, aunque es cierto que a día de hoy, las medidas cortoplacistas del gobierno no parece que estén favoreciendo mucho las ansias empresariales. Esperemos que Dios nos infunda un poco de cordura.

    Un saludo.

  2. Lena permalink
    noviembre 4, 2009 12:49 pm

    Cuando hablo de empresa, me refiero a la pequeña y mediana empresa, las grandes, si piden solidaridad que empiecen ellas dando una muestra levantando la baldosa, que en estos años se han forrado.

    Ya sé que me voy un poco por las ramas. No es troleo, es que soy un poco dispersa 😉

  3. noviembre 4, 2009 1:58 pm

    No te preocupes por lo de la dispersión, es bienvenida. A mi también me pasa. Es el motor del diálogo, y a mi no me importa empezar hablando de churras y acabar divagando sobre merinas.

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