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Sociedad soñada

octubre 26, 2009

Desde que leí esta entrada del blog de Raus, y el comentario anónimo que cito a continuación, he estado pensando en cual sería mi respuesta a la pregunta que se plantea en él. El comentarista mantiene la opinión de que nuestra sociedad es mejor que las anteriores en la historia:

No creo que esto del hedonismo, etc. sea un problema de las sociedades actuales; las sociedades actuales, desde mi punto de vista, son mejores que las anteriores; señor Raus, si no lo cree así, demuéstreme lo contrario, dígame, ¿cuándo funcionó nuestra sociedad mejor? Sabios hubo siempre, lo que no sé es si – en comparación – hoy habrá más. También hubo siempre pseudos. Analizar y describir son tareas muy necesarias, pero hagámoslo con prudencia,no obviando la historia.

Tal vez usted sólo hable de y para un sector social determinado, porque no creo que piense que toda o casi toda la población española es como usted la describe.

No obstante, me gustaría saber que le gustaría que ocurriera, como le gustaría que funcionara todo, cuál es su ideal, su utopía. Hacia dónde deberíamos ir para ser todos más felices.

Señor Raus, le leo con frecuencia y siempre me quedo con ganas de preguntarle: Pero, ¿hacia dónde debemos ir?, ¿quiénes tienen que comenzar este camino? y ¿cómo? Porque no se trata de criticar teorías y actitudes, hay que construir a partir de lo que tenemos.

Sin quitarle cierta razón a todos sus argumentos, tal vez los que defendemos un cambio social, no estamos a la vez suponiendo que nuestra sociedad es mejor o peor en comparación a las anteriores, si no que tal vez solo intentamos que sea como debería. Soñamos con la sociedad que nos gustaría tener, al margen de si esta “avanza” o “retrocede” respecto de las que vinieron antes. Por eso voy a hacer el ejercicio de enunciar, a grandes rasgos, cómo me gustaría que fuera esa sociedad deseada que superaría a la que España tiene en la actualidad.

Me gustaría una sociedad menos hipócrita, en la que lo que se dice que es una prioridad lo sea en la realidad, y en la que verdaderamente prevalezca el interés general y no el de una elite económica y política que hace y deshace a su antojo permaneciendo intocable, una sociedad con unos valores sólidos y sustentados en argumentos razonables, fuera del relativismo vacío imperante en la actualidad, una sociedad que se fundamente en la luz que la ciencia arroja sobre  la realidad, pero sin olvidar que la naturaleza humana a veces no responde a la razón pura y dura. Una sociedad en la que las relaciones entre sus miembros se basan en el respeto, pero recordando a la vez que el respeto no es algo que se tiene por que sí, si no que se gana dando ejemplo con los actos. Un mundo más igualitario y solidario. Una sociedad en la que no debemos tolerar ciertas cosas, sin por ello ser unos “intolerantes”. Una sociedad cuyos valores le empujen a mejorar en conjunto,  unos valores sociales sanos para ella misma, y no perjudiciales para la comunidad.

El anónimo del blog de Raus pregunta quien debe iniciar ese cambio, y cómo debe comenzarlo. Es sin duda una respuesta compleja de contestar, pero mucho me temo que si la clase política y las elites financieras y culturales no comienzan dando ejemplo, va a ser muy difícil que el resto de la sociedad nade a contracorriente para contrarrestar esa marea social que generan. Como decía Marina, para educar a un niño hace falta la tribu entera, y aunque los padres tienen una obligación inexcusable respecto a sus hijos para educarlos en unos valores socialmente aceptables, el poder de los aludidos grupos, amplificado mediante los medios de comunicación es a veces difícilmente anulable.

Una vez conseguido, aunque sea mínimamente este propósito, la responsabilidad sería de la sociedad entera. De cada uno de nosotros, que en ese momento, no tendría excusa alguna para tirar balones fuera exigiendo que la solución venga del Gobierno, del Estado, o de cualquier otra institución más allá de la propia familia de cada uno. Los padres y educadores podrían (y deberían, evidentemente) asumir la gran responsabilidad que tienen, y no incurrir en una dejación de funciones como la que en más casos de los que sería deseable, puede contemplarse en la sociedad actual.

El esfuerzo de todos sería necesario para alcanzar ese fin. Tenemos que estar dispuestos a hacerlo, no hay otra alternativa.

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6 comentarios leave one →
  1. octubre 27, 2009 11:31 am

    Los arquetipos existen, ahora la cuestion es en que forma se puede interferir en producir esos arquetipos

    Saludos

  2. octubre 27, 2009 11:52 am

    Hola buenas, me alegra verte por aquí.
    Es cierto que los arquetipos existen. Pero lo complicado es dirigir a una sociedad hacia algo. Es un proceso fascinante, que en mi opinión mucho tiene que ver con la Teoría del Caos. Las sociedades, como grupos enormes de individuos, tienden a comportamientos caóticos, pero tal vez exista la esperanza, que con cierta interacción en ellos, puedan conseguirse los resultados deseados, llegando a lo que en la citada Teoría suele llamarse como “sumideros”, es decir, regiones del sistema (espacio de fases, por llamarlo de alguna manera) que se vuelven estables. Solo tengo un conocimiento superficial de esta clase de modelos, pero intuitivamente creo que se puede llegar a esa idea.

    Un saludo.

  3. octubre 27, 2009 1:49 pm

    En efecto, bien traido.

    Saludos

  4. Lena permalink
    noviembre 4, 2009 11:00 am

    Has descrito una sociedad humana y amable y si no recuerdo mal, esa sociedad existe. Ha existido aquí, antes de que toda esta fiebre neoliberalista se desatase, cuando las comunidades eran más pequeñas y las personas se sentaban a charlar en la calle. Antes de que lo prioritario fuera tener el coche más lujoso, la casa más grande o el niño más guapo y más listo.

    Pero con todo lo que hemos perdido, también hemos ganado. Hemos ganado la democracia, pero vivir en un país democrático implica un acto de responsabilidad que no hemos sabido adoptar. No obstante, esta crisis con todo lo malo que trae consigo también puede suponer una oportunidad. Quizás ahora las personas empiecen a mirar un poco hacia el pasado, no muy lejano, y añoren todo aquello que nos hemos dejado por el camino. Nuestra democracia se muere ahogada en medio de tanta corrupción, política y de los propios ciudadanos de a pie. Un buen comienzo, un sumidero cómo dices, podría ser la transparencia en las cuentas del gobierno. Necesitamos recuperar la confianza en nuestros políticos y que la política sea un oficio, una profesión, no un negocio. Si no hay confianza en el gobierno no puede haber democracia, solo es un “salvese quien pueda”.

  5. noviembre 4, 2009 11:10 am

    Curioso que yo hace unos días pensaba aproximadamente lo mismo, sobre algunas cosas de las que hablas.
    Creo que sí, que es momento de mirar hacia atrás y ver que ha sido lo bueno que se nos ha quedado en el camino, intentando conservar lo válido que nos ha dado el progreso. Pero hay una cosa que me preocupa en ese aspecto: que ya hay una generación que solo ha vivido lo más desaforado del consumismo y del “sálvese quien pueda”, como tú dices. Y esa generación me preocupa y mucho, porque es la generación que va a tomar el relevo, previsiblemente en un momento muy malo a nivel mundial. Si esa generación no reacciona a tiempo en el sentido correcto la cosa pinta mal, muy mal. O tal vez la crisis es ese shock que necesitamos todos para mirar en la dirección adecuada. Si es así, pese a lo que se va a sufrir, tendrá su lado positivo.

  6. Lena permalink
    noviembre 4, 2009 11:59 am

    He leído alguna vez por ahí, que ésta va a ser la primera generación que viva peor que sus padres y quizá sea verdad en el aquí y ahora. Nuestros padres vivieron mejor que nuestros abuelos, y nosotros vivimos mejor que nuestros padres, nuestros hijos no está tan claro. Sin embargo a lo largo de la historia ha habido generaciones que han pasado por guerras y dudo que estas vivieran mejor que en los anteriores tiempos de paz, en Afganistan y países fundamentalistas, dudo que vivan mejor que en tiempos anteriores de mayor libertad y prosperidad. En la Europa democrática anterior a la crisis del 29 también se vivió mejor que durante la segunda guerra mundial. Sé que son casos extremos pero las personas nos adaptamos bien a las circunstancias y tenemos una generación de jóvenes, que por se jóvenes son entusiastas y estoy segura de que saldrán adelante.

    Si algo bueno tenemos los seres humanos es el hecho de que podemos contar nuestras experiencias, transmitirlas a nuestros hijos, con nuestros aciertos y nuestros errores. Ese es el mayor tesoro de los hombres y lo que nos ha permitido evolucionar tanto. Ellos sabrán en qué nos hemos equivocado y construirán sobre lo que les dejemos, aunque está crisis como cualquier crisis y como cualquier guerra se cobrará sus víctima colaterales y habrá que hacer recuento de pérdidas. Lo bueno de la solidaridad democrática es que si los servicios sociales funcionan como deben funcionar al menos tienen garantizada la educación, la sanidad, y el plato de lentejas, porque quienes se han arruinado y lo han perdido todo, excepto las deudas, jamás recuperarán un poder adquisitivo que les permita vivir con olgura, pero sus hijos, sí que volverán a tener una oportunidad.

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