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La homosexualidad desde la razón: dos perspectivas

octubre 19, 2009

Llevaba mucho tiempo queriendo abordar esta entrada de la mejor manera posible. Me atraía la posibilidad de tratar el tema de la homosexualidad desde dos perspectivas totalmente distintas, pero ambas desde razonamientos rigurosos, que por supuesto llegan a conclusiones totalmente opuestas. Es por tanto este post, no solo una discusión sobre la homosexualidad, sino también una reflexión sobre la razón, y la manera en la que opera. Si razonando, insisto, se llega tanto a una respuesta como a la contraria, tal vez cabría concluir que la evolución hizo bien al dotar al ser humano de emociones, que tal vez a la postre, son las que nos hacen decidirnos por una alternativa o por otra. Es por eso que, como bien mantienen los autores del excelente Animal Spirits ni la Economía ni una gran cantidad de comportamientos humanos, se ajustan a las reglas de la “razón”.

En el caso de la homosexualidad, dos entradas en sendos blogs, son las que más me han hecho reflexionar sobre el tema últimamente. Una de ellas, la que ofrece José Luis Ferreira en su blog “Todo lo que sea verdad”. Como es habitual, José Luis parte de un razonamiento impecable y bien estructurado, para llegar a la conclusión de que la homosexualidad no debe ser asumida ni como alteración, ni como perversión, ni como enfermedad alguna, sino como una condición que simplemente “es”, y que como tal ha de asumirse, sin dotarla de ninguna otra connotación o intencionalidad, por parte de la naturaleza o la evolución:

Tal vez haya una componente genética en la homosexualidad, tal vez haya una componente ambiental en el desarrollo del feto o tal vez una social en la escuela o la familia (dada la invarianza del hecho homosexual, más parece que sea alguna de las primeras causas y me inclino por la segunda). Antes de escandalizarnos, pensemos que la causa de la heterosexualidad será de la misma naturaleza que la de la homosexualidad. Sólo quien pide una finalidad a la naturaleza, y le pide que sean los que él piensa que son, podrá hablar de no seguir sus fines. Desde el punto de vista de los derechos, es elección de la persona seguir una conducta u otra, y eso es lo que se debe respetar y proteger. Pero lo cierto es que yo no he elegido ser heterosexual, como otros no eligen ser homosexuales.

Varios razonamientos análogos, aunque llegando a conclusiones opuestas, pueden encontrarse en el blog de Irichc, Mariconadas las justas. Entre los mejor argumentados, yo destacaría las entradas dedicadas al derecho de adopción por parte de los homsexuales (entrada del 2 de agosto, titulada “Adopción gay”) y el debate transcrito en la entrada del 8 de octubre, “Breve debate en FB”. En la primera, podemos leer:

La adopción ha de imitar en la medida de lo posible la filiación natural. No es concebible, por ejemplo, que el hijo sea mayor que el padre, o que haya dos padres y ninguna madre. Es burlarse de la institución y vulnerar los derechos del niño.

Resulta, además, abusivamente absurdo, como si el hidrófobo reclamase el derecho al baño. El problema no está en el agua, sino en la rabia. Así, los niños no necesitaban esta reforma para ser adoptados; la necesitaban los gays para ser aceptados. Es contradictorio que la misma ideología que reclama su emancipación frente a la naturaleza quiera ahora secuestrarla mediante imposturas jurídicas.

Redefinir un derecho es negarlo. Hay una inmensa diferencia entre aumentar el número de beneficiarios de una prerrogativa (dándoles carta de ciudadanía, etc.) y “ampliarla” para que dé cabida a quien libremente incumple los presupuestos de hecho que hasta entonces se contemplaban como requisitos.

Y en la segunda, en uno de los diálogos:

Las parejas del mismo sexo pueden asumir el papel de padres. Sólo un hombre y una mujer pueden ser padres en un sentido biológico. En caso de que consideres que esto es un accidente de la naturaleza (en tanto que podría ser cambiado por la ciencia en un futuro), ¿por qué no piensas que es más probable que el accidente consista en ser gay?

La realidad a veces es esquiva, y no se trata de llevar razón o no llevarla, si no de la perspectiva que se adopta para llegar a las conclusiones, de modo que unos mismos argumentos llevan a un resultado y su contrario, dependiendo de dónde se sitúe la mirada del espectador. ¿De qué lado estáis vosotros?

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14 comentarios leave one →
  1. octubre 20, 2009 8:53 am

    Es raro que alguien cite a un blog tan poco diplomático como “Mariconadas…”, que al fin y al cabo es un espacio informal y de desahogo.

    Gracias.

    Un saludo.

  2. octubre 20, 2009 9:36 am

    De nada. Simplemente me gustó el razonamiento, y de ahí la cita. En estos tiempos que corren, en los que lo “políticamente correcto” se ha convertido en lo que es, el ser incorrecto es un lujo del que no me voy a privar de disfrutar.

  3. octubre 20, 2009 9:29 pm

    Gracias por el enlace y la cita.

  4. octubre 26, 2009 11:55 am

    Ha virado en algo mi opinión desde julio y me gustaría mucho hacerla pública.
    No es que piense ahora que la homosexualidad sea una enfermedad contagiosa, pero casi.
    Pienso que es una reacción consciente a sentimientos mal encauzados para con sus padres, hermanos.
    A menudo acontece que los hermanos menores sienten que no se les ha hecho hueco al nacer. Y, en vez de luchar por una mejor relación con tus mayores, te rebelas.
    En el caso de los hombres gay lo comprendo mejor, porque quizá intenten ser mejores padres que los suyos, pero ¡como no pueden tener hijos…!
    Pero, quizá por ser mujer, me provocan mayor rechazo las lesbianas, que desprecian esta ‘ventaja’.

  5. octubre 26, 2009 12:39 pm

    Bueno la verdad…no creo que tenga los conocimientos necesarios como para establecer cuales son los orígenes de la homosexualidad, tanto masculina como femenina. Parece ser que, como siempre, y como en casi todos los comportamientos humanos, es una mezcla de factores genéticos, biológicos, ambientales y culturales. Como interactúan estos factores parece no estar definitivamente claro por el momento, pero supongo que en los próximos años se irán ofreciendo más datos sobre la cuestión.

  6. octubre 26, 2009 4:54 pm

    Un saludo y un abrazo.

  7. octubre 29, 2009 4:26 pm

    Elvira:

    A mí jamás se me ocurriría pensar que la homosexualidad es “algo parecido a una enfermedad”, “una reacción a sentimientos mal encauzados” o lo que sea solo porque me parece bien pensarlo, sin tener nada en que apoyarme, y sin entender que, sea cual sea la causa (esos sentimientos mal encauzados, si fuera el improbable caso), eso no tiene implicaciones para decidir sobre qué se debe hacer socialmente con el tema. ¿Y si fuera el caso que Einstein debió su genio a unos sentimientos mal encauzados?

  8. octubre 29, 2009 5:21 pm

    Todo parece apuntar como digo, a que la homosexualidad tiene un componente biológico y genético importante, como ya he dicho anteriormente. Lo cual no quita para que el ambiente también tenga su papel. Esto no hace a la homosexualidad algo bueno o malo, o al menos no lo hace en función de que tenga una u otra causa. Pero desde luego arroja una perspectiva interesante para ver a la homosexualidad desde un punto de vista, que de no ser por los datos empíricos, sería difícil 0 imposible de adoptar. La homosexualidad es un comportamiento humano, y como tal es difícil de calificar de manera maniquea.
    Por otro lado, e insistiendo en la misma línea, no creo que la genialidad de una persona, análogamente, pueda ser atribuida a una sola causa. Einstein sería genial no solo por tener un cerebro funcional y biológicamente dotado por encima de la media para el pensamiento abstracto (cosa que parece probable) si no que también lo fue gracias a toda clase de circunstancias que confluyeron en él.
    Hay causas simples y otras más complejas. El tener los ojos azules o verdes puede depender de un puñado de genes, pero la genialidad depende de multitud de factores.
    Yo no sabría en que grupo encuadrar a la homosexualidad, sinceramente, pero parece que se acerca más al primero que al segundo.

  9. noviembre 16, 2009 11:50 am

    Pues respecto a la adopción, según mi opinión: no.

  10. noviembre 16, 2009 11:58 am

    ¿Que no qué?

  11. Antilametacones permalink
    enero 6, 2010 5:49 pm

    ¿Te gusta jugar duro, eh, amigo? Si la semana pasada hablábamos de las feminazis, ahora que he mirado tu blog me encuentro con esto de los homosexuales. Me gusta que seas políticamente incorrecto.

    Del tema: no tengo los conocimientos para saber qué provoca la homosexualidad. Lo que sé es que es una tasa de desviación de la norma constante a lo largo de la Historia: siempre ha habido, siempre habrá. Aceptarlos no supone más que aceptar la evidencia. Fomentar la homosexualidad o al estilo feminazi: ¨todo el poder pa los maricones¨ es otra grandiosa gilipollez de las que la progresía nos tiene acostumbrados. El planeta se rige por claras constantes y la homosexualidad es una desviación de estas constantes. Aceptados con total normalidad sí. Ensalzados no.

    Adopción: NO. Los intereses del niño están por encima de los intereses de los padres. Quizás hubiera que hacer la excepción por lazos familiares: padres mueren y tío (familiar) homosexual adopta al huérfano.

    Más o menos pienso eso, salvo que algo me haga cambiar de parecer.

  12. enero 6, 2010 6:17 pm

    Pues sí, me siento cómodo rebatiendo tópicos, lugares comunes fuera de lo políticamente correcto.
    Sin embargo, como verás en la entrada, en este tema, he optado claramente por ofrecer dos visiones complementarias.
    Y lo he hecho porque yo mismo no lo tengo claro, es un tema complejo, en el que existen tantas perspectivas como queramos.

    Totalmente cierto que como dices, la homosexualidad no es ni buena ni mala desde un punto de vista moral, simplemente es. Para mi entra dentro de la categoría de hechos más bien amorales, hechos que no pueden contemplarse desde un punto de vista ético, de la misma manera que nadie en sus cabales pretendería catalogar moralmente por ejemplo, las necesidades fisiológicas (¿sudar es bueno o malo?, ¿las flatulencias son buenas o malas?, ¿es intrínsecamente malo orinar?.

    Ahora bien, como tú bien matizas, hay consecuencias de este hecho que ya son más difíciles de manejar. El tema de la adopción es uno de ellos, en el que nuevamente, no lo tengo claro. Tal vez habría que ceñirse a lo práctico, y concluir que las parejas heterosexuales en “igualdad de condiciones” (cosa dificilísima de juzgar, eso sí) deberían tener cierta preferencia para adoptar. Porque, al fin y al cabo, la adopción homosexual no es más que un experimento sociológico que España acaba de emprender. Y para experimentos, como suele decirse, mejor gaseosa.

  13. antilametacones permalink
    enero 6, 2010 7:02 pm

    Es un tema bastante complicado: es imposible evitar que una lesbiana se preñe y críe a su hijo junto a otra mujer. Las medidas prohibitivas sólo alcanzarían a los homosexuales hombres.

    Me temo que es algo (una más) que nos vamos a tener que comer.

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