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Relativismo sexual

julio 2, 2009

gays

Siempre he defendido desde aquí que el Relativismo filosófico ha hecho un gran mal a la sociedad. Esa corriente ideológica que ha llevado al “todo vale” en ámbitos tan dispares como la justicia, la moral o la economía, también ha dejado su poso en algo tan básico y primitivo como la conducta sexual, y por extensión sobre los modelos de familia y las relaciones entre los sexos. Desde hace varias décadas (podríamos tomar como referencia el mayo del 68 francés, por dar una fecha) un conjunto de agentes sociales (las comunidades de gays, lesbianas, travestis, transexuales, feministas y algún grupo más que seguro se me queda en el tintero) han enarbolado la bandera de lo que ha acabado siendo un movimiento de relativismo sexual, en el más amplio sentido de la palabra. La idea central de estas ideologías es la (dudosa) teoría de que no existe un comportamiento sexual “natural”, si no que existen múltiples formas de abordar y sentir la sexualidad, todas ellas meramente condicionadas por el ambiente o “culturales”. Lo que no explican estas teorías es por qué estos “estereotipos” culturales, siempre han sido los mismos a lo largo de los tiempos, y no han sido cualesquiera otros, o por qué estos “prejuicios culturales” (como ellos los llaman) son paradójicamente transculturales, y no dependientes de las diferentes culturas como cabría esperar de acuerdo con su ideología. Por tanto es tal vez más racional la idea de que los comportamientos heterosexuales y “tradicionales” en cuanto al sexo no son una imposición cultural, y que la distribución de los roles masculino y femenino, lejos de responder a un adoctrinamiento por parte de la publicidad, el marketing o directamente de la “propaganda de dominación machista”, responden en cambio a leyes naturales tales como la selección natural de Darwin.

¿Es por tanto razonable pensar que en el ser humano, un ser basado en la transmisión de código genético y en la selección natural, puede darse la paradoja de que algo tan básico para la especie, como el comportamiento sexual, es relativo, o tan solo dependiente del ambiente? Creo que ciertas ideologías, nunca mejor dicho que en este caso, intentan metérnosla doblada.

54 comentarios leave one →
  1. julio 2, 2009 11:20 am

    Por una parte dices que la homosexualidad no es cultural, puesto que ocurren igual en todas las culturas y por otra dices que no es genética, puesto que no se entiende que pueda tener ventaja en términos de selección natural.

    Puede que no sea cultural, ni que tenga ventaja evolutiva (aunque hay quien cree que sí pudiera tenerla). Pero puede que se deba a circunstancias ambientales (en el proceso de desarrollo del feto) o a causas genéticas que la selección natural no puede evitar por causa mayor, como no evita que haya un porcentaje de gente zurda, albina o con otras diferencias.

    Esto puede ser debido a que el proceso de diferenciación sexual sea muy complicado y no pueda evitarse físicamente que produzca, además de hembras y machos heterosexuales (en caso de que esto sea lo mejor en términos de selección natural), hembras y machos homosexuales, hermafroditas y otras variedades sexuales. (Es decir, que físicamente la evolución no puede dar con un modo de diferenciación sexual con más éxito evolutivo.)

    Aunque las causas no sean culturales ni la inclinación sexual sea una opción (yo no creo haber elegido ser heterosexual), legalmente debe defenderse la libertad de ser como se es en este aspecto, y ello implica hablar de opciones o elecciones (que es lo observable, aunque sea ficticio) en lugar de preferencias (que no son observables directamente, sino a través de las acciones o las declaraciones de uno).

    Para la posibilidad de que la homsexualidad tenga valor evolutivo recomiendo la entrada de la máquina von neumann:

    http://vonneumannmachine.wordpress.com/2009/06/13/homosexualidad-y-seleccion-natural/

    Para la discusión acerca de la “naturalidad” de las conductas sexuales recomiendo mi entrada:

    http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2009/04/la-enfermedad-de-los-homosexuales.html

  2. julio 3, 2009 9:11 am

    Efectivamente, yo no creo que la homosexualidad sea ni totalmente cultural ni totalmente genética, aunque pueda tener componentes de las dos cosas, dependiendo de la persona concreta. En otras palabras, no hay homosexualidad, si no homosexuales. Quede claro evidentemente que cualquier comportamiento o preferencia sexual que no desemboque en un delito, debe de ser totalmente respetada. Sin embargo, lo que planteo en el post es simplemente una pregunta o una reflexión acerca de si hay ciertos comportamiento o bien naturales, o bien mayoritarios, o bien “deseables” desde una perspectiva social.

  3. julio 3, 2009 12:28 pm

    No sé qué significado le atribuyes a la frase “no hay homosexualidad, sino homosexuales”. Que las causas sean unas u otras no hace desaparecer el concepto “homosexualidad”.

    Tampoco sé cómo podríamos dar una definición de comportamiento natural ni cómo nos deberíamos sentir vinculados por esa definición en caso de ser posible. Cuando lo “natural” es contrario a lo que yo pienso o quiero, ya le pueden dar dos duros a lo natural.

    Lo mayoritario está bien definido, pero no nos dice mucho acerca de qué hacer y si respetar o no lo minoritario.

    Lo deseable socialmente tiene muchos matices. ¿Es deseable, socialmente, que la gente lea libros? ¿Qué hacemos con los que no leen? ¿Multas? ¿Se les impide votar por indocumentados? ¿Se les impide casarse por incultos? ¿Cómo decidimos lo que es deseable? ¿Votamos cada cosa? ¿Nos damos unos criterios generales? ¿Es deseable tener hijos genéticos dentro del matrimonio? ¿Es indeseable todo lo que no sea eso, incluido el celibato?

    En general, nos arreglamos con derechos fundamentales y con leyes más o menos consensuadas en torno a principios democráticos y no discriminatorios. En este contexto desaparecen las consideraciones de si es natural o no tal cosa y aparece la libertad individual y el respeto a la diferencia sexual (sea cual sea su causa), sin hacer más deseable una que otra (jurídicamente).

    Si se considera deseable aumentar la natalidad se fomentará tener hijos (de la manera que sea, sin discriminar) y no mezclando (legalmente) la política de natalidad con las consideraciones en torno a prácticas sexuales.

  4. julio 3, 2009 3:32 pm

    Más que definir lo que es o no es natural, creo que la cuestión es simplemente definir unas fronteras de lo que son comportamientos normales y comportamientos perniciosos, por llamarlos de alguna manera, tanto para la sociedad como para los individuos. Creo que parte de los problemas sociales en España vienen de la cultura del “todo vale” y ahí creo que simplemente, hay que poner algún límite, por pequeño que sea. Y los comportamientos sexuales y por extensión, los modelos de familia, creo que están necesitados de esa clase de límites. Eso es todo.

  5. julio 3, 2009 4:06 pm

    Pues mójate un poco. ¿Qué límites propones para los comportamientos sexuales y los modelos de familia?

    En los comportamientos sexuales has hablado de que, mientras no sean delito, valen. Pero fíjate que hay países en los que algunas prácticas sexuales se definen como delito. Supongo que te refieres a que no impliquen delitos distintos de la propia práctica, como el abuso de menores, la violación,… Ahí estaríamos todos de acuerdo.

    El límite controversial será entonces en otros aspectos, como la visibilidad pública y el reconocimiento de la pareja homosexual para efectos de pensiones, contratos de matrimonio, herencias, adopciones de hijos y demás.

    Hay gente que defiende que un despido por ser homosexual (o haberlo ocultado para luego decirlo) sea procedente (por aquello de la imagen corporativa), por ejemplo. O que si le invitan a uno a una cena con el rey, a la que se permite llevar a la pareja, no se la lleve si es del mismo sexo.

    Yo me mojo: le doy a las parejas homosexuales los mismos límites y derechos que a las heterosexuales. Esto satisface tu criterio de que no todo vale. Son los mismos, ni más, ni menos, sin arbitrariedades que valgan.

  6. Gonzalo Toca permalink
    julio 3, 2009 4:09 pm

    Buenas tardes,

    Creo que bastaría con tres reglas sencillas:

    1) Hay que respetar la libertad negativa (derechos individuales) y protegerla jurídicamente.

    2) La sociedad ya ha decidido que la homosexualidad es deseable hace tiempo. Podemos acudir a encuestas, a la realidad de las parejas gays que viven su relación públicamente, a la ausencia de violencia o represalias en las celebraciones del Orgullo…

    3) El relativismo bien entendido es investigación y responsabilidad como decía Unamuno. ¿Dónde está su límite? En la libertad negativa dentro de la que se encuentra la libertad sexual.

    4)¿Pueden los gays imponer sus criterios en forma de desprecio hacia la heterosexualidad o las relaciones tradicionales? De ninguna manera. ¿Tienen derecho a exhibirse? El mismo que las parejas conservadoras. ¿Pueden exigir la percepción de subvenciones para celebrar sus espectáculos? No, porque la igualdad ante la ley es un pilar tan importante como el de la libertad negativa.

  7. Gonzalo Toca permalink
    julio 3, 2009 4:10 pm

    Y salieron cuatro…

  8. julio 3, 2009 4:39 pm

    Me mojo: yo también, en general, daría los mismo derechos a los y las homosexuales que a los heterosexuales, cosa que me parece casi de cajón hoy en día. Tal vez lo más controvertido sería la adopción por parte de las parejas homosexuales. En ese sentido, yo opino que el mero hecho de ser homosexual o heterosexual ni garantiza ni deja de garantizar que los hijos sean mejor o peor educados, es decir, no creo que la buena o mala educación de los hijos dependa de las preferencias sexuales de los padres. Aunque admito que este punto es discutible, es algo que ya no viene al caso: la ley lo permite, y aunque eso no quiera decir nada (puesto que en otros países no lo hace) lo que está claro es que vamos a poder ver pronto las posibles diferencias en la educación por parte de parejas homosexuales y heterosexuales, aunque ya auguro que los estudios que se hagan serán poco concluyentes y altamente interpretables.
    A lo que me refería con lo de los límites es que hay una serie de conductas que yo ya no sabría como calificar, si de normales, desviadas o simplemente patológicas. Todos hemos escuchado casos que ya no sabemos en que categoría poner, por ejemplo aquel que tuvo mucha difusión de dos hombres (en origen) que se operaron para cambiar de sexo a mujeres, se conocieron, y acabaron como pareja, al descubrir que en realidad eran “lesbianas”.

  9. elvira30 permalink
    julio 3, 2009 6:05 pm

    Sin comillas, por favor, simplemente lesbianas.

  10. julio 3, 2009 8:58 pm

    Lo entrecomillaba por el hecho de que estas dos lesbianas, en origen eran hombres, es decir, yo entiendo que las lesbianas digamos “a la vieja usanza” son mujeres que se sienten atraidas por mujeres, no hombres transexuales que una vez cambiados de sexo se sienten atraidos/as por mujeres. Tal vez lo que le hubiera cuadrado hubiera sido una cursiva.

  11. elvira30 permalink
    julio 6, 2009 8:53 am

    Este tema me apena que se plantee. Sí ha servido para estar por fin de acuerdo con J.L. Ferreira (de lo que me alegro profundamente).
    En alemán existe el concepto de género neutro “das Mensch” (el Hombre). Todos nacemos Mensch, neutros, independientemente del aparato reproductor que tengamos. Entiendo que la bandera del arcoiris está bien elegida, porque la sexualidad es compleja, sobre todo si se reprime. Se complica entonces cada vez más, hasta llegar a amargar. Creo que se debe aceptar la belleza estética de ambos sexos, incluso enseñar a apreciarla. Si tod@s admirásemos un cuerpo bonito (y no tanto las caras, por cierto) de cualquier género, es probable que aquell@s que se sienten ahora incómodos en sus cuerpos se conformarían con lo que tienen y no se verían obligados a operarse. Pero eso no quita que aquellos varones sean lesbianas (la tragedia es que son mujeres en toda regla que no pueden tener hijos).

  12. julio 6, 2009 9:07 am

    Bueno, la verdad es que es ahí donde empiezo a estar en desacuerdo. Dices que todos nacemos “neutros”, y la verdad me cuesta verle el sentido a eso que dices. El hecho es que se nace con un cuerpo, y ese cuerpo va a condicionar el sexo de la persona que nace. No sé a que te refieres con eso de que “se debe aceptar la belleza de ambos sexos”, porque los estudios demuestran que efectivamente, la belleza no depende de los sexos, si no de los rasgos estéticos de la persona concreta, existiendo rasgos más atractivos que otros, lo que da lugar a que unas personas sean más atractivas que otras, independientemente del sexo. Sin embargo, el “género” es un concepto que no acabo de comprender, y que no estaría de más que se aclarara en la medida de lo posible. En cuanto a la opinión sobre la homosexualidad de José Luis, he de reconocer que sus argumentos son de los más brillantes que he encontrado sobre el tema (su post sobre la homosexualidad es uno de los mejores que le he leido). Sin embargo, no hay que pensar que el tema está cerrado (desgraciadamente para los homosexuales). Pese a que la razón nos dice que éstos son y deben ser objeto de total respeto, los heterosexuales no podemos evitar cierto rechazo al encontrarnos de frente con la estética homosexual. Supongo que es cuestión biológica, de ahí que en la entrada haya usado el término “natural”, para referirme a ciertos comportamientos sexuales. Respecto al post de la Máquina de Von Neumann acerca de las ventajas evolutivas de la homosexualidad, la verdad, opino que esos argumentos están demasiado cogidos por alfileres y que son totalmente arbitrarios, subjetivos y sin pruebas claras en las que sustentarse, más allá de la propia opinión del autor.

  13. elvira30 permalink
    julio 6, 2009 6:39 pm

    “y ese cuerpo va a condicionar el sexo de la persona que nace”. Claro, pero ¿en qué dirección? Géneros, en nuestra cultura, sólo hay dos: femenino y masculino. Pero tendencias hay todo un abanico: a mi me gusta besar, a mi que me acaricies la palma de la mano, o lo que sea. Y qué decir de que te gusten los chicos pero te caigan mejor las chicas… Las relaciones humanas (y sexuales) son todo lo complejas que tú dejes que sean.
    “la belleza no depende de los sexos, si no de los rasgos estéticos de la persona concreta” A ver: los gustos van cambiando, por eso yo creo en el amor. Y los rasgos se repiten en ambos sexos, por ejemplo, los ojos almendrados. Y hasta qué punto te gusta un rostro bello pero prefieres una cara simpática… Pero todo esto no determina tu tendencia sexual en absoluto. La sexualidad va madurando, como nuestro pensamiento.
    El género neutro lo he mencionado porque si en nuestra cultura estuviera tan arraigado como en la alemana (p. ej: niñ@=das Kind) nos sería más fácil imaginarnos que un niño no necesariamente ha “decidido” todavía su tendencia sexual, aunque sea varón. Lo que más condiciona la sexualidad no es tu propio cuerpo sino tus gustos y preferencias modelados durante la vida.
    “los heterosexuales no podemos evitar cierto rechazo al encontrarnos de frente con la estética homosexual. Supongo que es cuestión biológica” Me viene a la cabeza que se podría afirmar que Hitler sentía una especie de rechazo biológico (lo cual, a mi modo de ver es una contradicción en si) hacia todo aquél que no fuera de raza aria. No debes generalizar. A mi me entusiasma ver una Drag Queen, aunque no sepa si lo que le va es “besar” o “que la besen”. Lo que sí sé es que es un Hombre que le sonríe a la adversidad y es capaz de parecer algo estrambótico para transmitir su orgullo, su felicidad (ya que, como decía, aunque se sienta mujer no puede optar por quedarse embarazada).

  14. julio 6, 2009 9:11 pm

    Yo no tengo ningún inconveniente en aceptar cualquier comportamiento sexual respetable, ahora bien, simplemente me pregunto donde está la frontera entre los comportamientos sanos y los insanos, entre lo normal y las desviaciones, incluso en sentido estadístico. De la misma manera que existen trastornos de personalidad, neurosis y psicosis…¿por qué se considera que no es patológico que un hombre cambie de sexo, para acto seguido enamorarse de una persona del sexo contrario (respecto del sexo original)? ¿Es ese un comportamiento sexual normal, o entra dentro de lo patológico? Tanto en caso afirmativo como negativo…¿cuales serían los razonamientos que nos llevan a concluir una cosa o la otra?

  15. julio 6, 2009 10:53 pm

    Gracias por los halagos, es lo que pasa cuando se habla intentando entender las razones de los demás. Yo lo intento y os veo a vosotros igual, por eso da gusto pasarse a charlar por aquí.

    Me gustaría terminar (¿?) con un par de precisiones.

    cambiosocialya: La estética Drag Queen no es la estética homosexual. Conozco a homosexuales que no se sienten para nada identificados con ella, aunque reconozcan que para celebrar un día del orgullo gay es imbatible.

    Elvira: El niño (das Kind) no decide su conducta sexual, ni probablemente se moldea en sociedad. Todo indica que la causa es anterior. Yo no creo haber sido moldeado para tener preferencias sexuales. Esto puede ser cierto o no. La causa de la homosexualidad (y, por tanto de la heterosexualidad) debe ser completamente irrelevante para aceptar el hecho homosexual, como lo es para aceptar el heterosexual.

  16. julio 7, 2009 5:56 am

    Sin embargo esa idea, está muy extendida, que la conducta se “elige” de alguna manera. Yo desde luego, no lo veo así, pero tampoco me atrevo a aventurar una explicación, ni a decir de dónde viene esa preferencia. Respecto a lo de la estética, supongo que horteras hay en todos los sitios, lo curioso es como los homosexuales se han adueñado de ciertas modas, supongo que tal vez es una cuestión de marketing puro y duro.

  17. elvira30 permalink
    julio 7, 2009 8:16 am

    Sigo sin ver la contradicción neurótica: soy hombre pero me siento mujer, luego (si tengo dinero suficiente) me hago mujer. Ya tengo cuerpo de mujer y me encantan las mujeres, luego soy lesbiana.
    “Yo no tengo ningún inconveniente en aceptar cualquier comportamiento sexual respetable”: lo que sea respetable lo decides tú, de modo que no tienes que aceptar nada.
    Y si la tendencia sexual es totalmente genética ¡mejor me lo pones! Ahí sí que no hay “trastorno” (DRAE: Perturbar el sentido, la conciencia o la conducta de alguien, acercándolos a la anormalidad) porque lo llevamos en la sangre, a priori, por naturaleza.

  18. julio 7, 2009 9:01 am

    Por esa regla de tres, cualquier enfermedad genética no es enfermedad, no?
    El tema no es tan fácil como parece.

  19. elvira30 permalink
    julio 7, 2009 10:45 am

    ¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad homosexual?

  20. julio 7, 2009 12:20 pm

    Yo no es que diga que opine que la homosexualidad es una enfermedad (y aunque lo fuera, como dice José Luis, los homosexuales serían muy libres de no querer curarse) lo que digo es que las fronteras entre la enfermedad y la salud (sobre todo la salud mental) son bastante difusas. Puestos a buscar síntomas de la enfermedad homosexual, te aseguro que habría muchos capaces de encontrarlos. En el caso citado de los/las transexuales lesbianas, se podría diagnosticar un trastorno de personalidad, depende desde la perspectiva que se mire. De hecho, en mi opinión hay catalogadas en el DSM enfermedades mentales o neurosis con síntomas menos “espectaculares” que esos, por ejemplo las neurosis compulsivas leves.

  21. julio 7, 2009 12:25 pm

    Perdón, quería decir “Trastornos Obsesivo/compulsivos” leves. Y ya que comento otra vez, por ejemplo, veo “síntomas” comunes en la Anorexia, el Trastorno Dismórfico Corporal y la Transexualidad. Por poner algún ejemplo.

  22. elvira30 permalink
    julio 7, 2009 2:47 pm

    ¡Raus!

  23. elvira30 permalink
    julio 8, 2009 7:47 am

    Mi teoría es diferente: pienso que tras las enfermedades mentales (neurosis, psicosis) se esconde una desorientación sexual.

  24. julio 8, 2009 9:43 am

    Pues chica, la verdad que no sé lo que es peor…La verdad que creo que has leído demasiado a Freud…jejeje…el papel de la sexualidad en la génesis de las enfermedades mentales ha ido sufriendo cambios muy importantes desde entonces…Simplemente lo que dices no tiene base científica ninguna. Es como si me dices que el Alzheimer tiene sus causas en la desorientación sexual de los pacientes…
    Las enfermedades mentales tienen una génesis compleja, que a menudo abarca factores genéticos, ambientales o degenerativos.

  25. elvira30 permalink
    julio 8, 2009 10:47 am

    No he leído a Freud. Sigo mi intuición, que es lo que hay que seguir para saber qué es lo aceptable en el tema de la sexualidad. Sí, las enfermedades mentales tienen una base emocional. Y según el Dr. Hamer también las enfermedades “físicas”.
    El Alzheimer, según mi intuición se origina por falta de reconocimiento familiar/social.
    No sirve para curar el deshumanizar las enfermedades. Ni para curar al enfermo ni para ayudar a los familiares a aceptar la enfermedad del pariente.
    Y tengo claro que la homosexualidad no es una enfermedad mental ni una conducta desviada.

  26. julio 8, 2009 12:33 pm

    Pues la verdad, no he leído al Dr. Hamer, ni pienso leerlo, si me das esa referencia sobre sus teorías. Negar la génesis física y biológica de ciertas enfermedades es lo que casi mata a Steve Jobs (CEO de Apple) al intentar curarse un cáncer de páncreas con remedios “naturales”. Se ve que el dinero tampoco da los dedos de frente. Y que se puede ser muy inteligente para crear una de las empresas más grandes del mundo, pero fracasar en otros aspectos incluso más importantes. Ya se ve que la inteligencia es poliédrica. La intuición no siempre lleva a la verdad.

  27. julio 8, 2009 2:32 pm

    Veo, Elvira, que reclama usted unas palabras mías. Lamento el retraso. Ando escaso de tiempo.

    Parece que la cuestión que más revuelo suscita es la siguiente: si la homosexualidad es inclinación sexual patológica o sana, y cuál es la consideración moral que merece. Creo que hay que distinguir, para empezar, dos cosas: 1. ¿Es en sí misma una inclinación patológica o no? 2. ¿Tienen los homosexuales más probabilidades de sufrir más trastornos mentales que los heterosexuales?

    Desde una perspectiva evolucionista (darwinista), parece claro que la homosexualidad es una “salida del guión”. Evidentemente, si todos nos “hiciésemos” o “naciésemos” homosexuales, la especie se extinguiría. En términos génicos: nadie transmitiría su descendencia, no habría nuevas generaciones. ¿Debe ello importarnos moralmente? Entiendo que no. Cada cual debe ser libre de desear dejar o no descendencia. Ni la homosexualidad ni la soltería o la castidad son reprobables. O así lo creo yo.

    ¿Es, en sí, inclinación patológica? Lo sería si comportase algún daño físico o mental para el practicante, pero no creo que haya pruebas de dicho daño. (Hay conductas sexuales que se consideran patológicas cuando derivan en daño a terceras personas. Por ejemplo: la exhibición de las partes pudendas por sorpresa o asalto. Pero si es patológico producir daño a terceros en materia de sexo, ¿por qué no habría de ser patológico el crimen o el robo? En términos clínicos, hacer daño a terceras personas sería patológico si el perpetrador actuase por impulso incoercible, por angustia, por fallo de la volición.) La homosexualidad, en todo caso, no daña a terceros. Mi opinión es que, en sí misma, la homosexualidad no es inclinación patológica.

    ¿Tienen los homosexuales más probabilidades de sufrir trastornos mentales que los heterosexuales? Entiendo que sí, en el mismo sentido que lo tiene una persona obesa que, como tal, no esté conforme con las formas y condición de su cuerpo. Es una faena “sentirse” como el sexo opuesto y ser considerado, socialmente y en principio, como heterosexual. Sería una faena incluso en el caso de que no existiese “homofobia” en ninguna sociedad humana. Es posible que haya homosexuales conformes con su cuerpo, pero muchos hay que, sin alcanzar la desazón transexual, sí, al menos, visten y se comportan a la manera del sexo opuesto. Al menos hay algún grado de travestismo y otras conductas que reflejan algún descontento y conflicto entre el cuerpo recibido y la forma de sentirse en él.

    Otra cuestión importante es si debemos hablar de sexos o de “géneros”. Aquí voy a ser rotundo: existen sexos, no “géneros”. En realidad, no tenemos “orientación” sexual, sino condición sexual. Lo de que tenemos “género” es una invención del Modelo Estándar de las Ciencias Sociales, según el cual el ser humano nace sin naturaleza, siendo, siempre, producto del aprendizaje y el condicionamiento sociales. Nada más falso. Lo que se aprende por vía del condicionamiento, se puede “desaprender” por dicha vía. Sin embargo, los homosexuales que han deseado “hacerse” heterosexuales no lo han conseguido. Ni las reconvenciones religiosas, ni el arsenal de métodos conductistas ni el psicoanálisis han conseguido que el homosexual se convierta en heterosexual.

    Por otro lado, si la heterosexualidad fuese resultado de influjos sociales, no habría ningún homosexual en las sociedades que condenan y persiguen legalmente la homosexualidad. Es decir, la represión social de la homosexualidad no evitó (no evita) la existencia de homosexuales. La aceptación (e incluso idolatría de la homosexualidad) tampoco hace que haya más homosexuales: simplemente facilita que “salgan del armario”, que se manifiesten sin miedo.

    Natural es la heterosexualidad y natural es la homosexualidad. Eso sí: ni lo natural es, en sí, bueno ni lo artificial malo. El veneno de la cobra es natural, pero bastante malo corriendo por mis venas. La aspirina es un compuesto artificial elaborado por el hombre, pero muy buena cuando me duele la cabeza.

    Dicho todo esto, trataré ahora la cuestión del día del orgullo homosexual. No quiero rodeos: me parece un despropósito más de la detestable corrección política que nos asola. Una cosa es que el homosexual manifieste, si viene al caso, su condición sexual sin miedo y, otra cosa, muy distinta, que exhiba su condición sin pudor. No hay motivo para la vergüenza ni hay motivo para el orgullo. Sabemos que ese “orgullo” es una forma de compensar la vergüenza y el ostracismo a que se vieron sometidos los homosexuales en otras épocas. Es inevitable, e incluso conveniente, una cierta reacción social e histórica compensadora. No obstante, a mi entender, todo tiene un límite. Pasearse por las calles en paños menores y ensayando poses obscenas no es espectáculo de mi agrado. Deploro semejantes exhibicionismos mezclados con obscenidad. Si se tratase de heterosexuales placeando su condición sexual en cueros, también me parecería bochornoso. Los feos también podrían tener su “Día del Orgullo de la Fealdad”. Los obesos su “Día del orgullo Gordo”. Los bajitos y los enanos su “Día del Orgullo Enano”…

    La ausencia de miedo es, en esta cuestión, buena. La ausencia de pudor, lamentable a mi entender. La procacidad gratuita no es la solución.

    Saludos.

  28. elvira30 permalink
    julio 8, 2009 2:51 pm

    Yo no he dicho que sean teorías. Está probado en el 100% de los casos, así que…

  29. julio 8, 2009 9:41 pm

    Elvira…¿qué es lo que está probado? La verdad, no lo pillo.
    Raus, coincido contigo, ahora bien…Lo mismo que hay personas que beben y no tienen problema alguno con el alcohol (con lo cual puede deducirse que el alcohol no es ni bueno ni malo, ni natural ni artificial)…¿no puede haber personas que tengan un comportamiento sexual patológico? Y ojo que no hablo de los homosexuales. A ti te parece “normal” que dos hombres se cambien de sexo y acaben entablando una relación “lesbica”? (lo siento, pero no puedo dejar de ponerle comillas por los motivos mencionados más arriba). A lo que me refiero desde el principio, es que la frontera entre lo aceptable y lo desviado, me parece demasiado difusa…¿por qué considerar el fenómeno de la transexualidad como algo no patológico y digamos, la necrofilia como una perversión? Es el punto que me gustaría que me aclarase un profesional de la psiquiatría. Porque yo la verdad, no sé si por ignorancia o por lo que sea, no lo tengo nada claro.

  30. julio 9, 2009 5:06 pm

    Raus:

    Cuando tienes razón, tienes razón. En este tema pensamos igual.

    cambiosocialya:

    Normal, en el sentido de frecuente, no lo es. Pero seguro que no es este el sentido que le quieres dar. ¿Normal = no patológico, para seguir a Raus? Dependerá si, en ese caso concreto hay esos síntomas de lo patológico. Es posible que, en general, en los casos de cambio de sexo haya problemas patológicos tras el cambio. Este riesgo deberá ser conocido por el sujeto. No sé cómo está la cosa, pero creo que no se hacen cambios de sexo hasta que el sujeto no entiende las posibles consecuencias.

  31. julio 10, 2009 9:31 am

    Pues ese es el riesgo, en mi opinión, que el transexual tiene muy difícil valorar las posibles consecuencias del cambio, no sabrá como le ha salido el cambio hasta que lo haga. A mi me parece una decisión complicadísima, que evidentemente tiene que tener un apoyo psicológico profesional. Pero vamos, que no dudo de que en muchos casos el cambio sea para mejor para el paciente. Así que bajo esa perspectiva, se podría considerar una enfermedad, patología o disfunción que se mejora o se cura pasando por el quirófano.

  32. julio 11, 2009 2:32 pm

    Bueno, pues sí, Ferreira, celebro que en algo coincidamos.

    Efectivamente, cambiosocialya, el caso que presentas es un rizo rizado. Quien nace con un cuerpo en el que no se siente bien, sufre, y sufre mucho. Ocurre que este “no sentirme bien” con mi cuerpo, con mi identidad sexual visible, no es consecuencia de un pensamiento perturbado, sino de la simple percepción de que mi deseo no se ve satisfecho con lo que me ofrece la naturaleza. Se desea ser del otro sexo, no por capricho, ni por enfermedad mental: simplemente es una consecuencia de cómo está diseñado el cerebro y sus mensajes hormonales.
    Lo que ofrece el espejo causa desazón y angustia. Esta dicotomía entre lo dado y lo deseado podría pensarse ya como algo enfermizo o patológico. En principio, creo que es simplemente algo problemático. ¿Lo problemático puede derivar en patológico? Sin duda, pero son cosas diferentes. Pensemos en alguien muy bajito que desease intensamente ser más alto. El deseo de ser más alto no es, en sí, patológico. El problema puede surgir en el momento de gestionar ese deseo. Si se puede satisfacer con un costo aceptable, ¿por qué no habría esta persona de recurrir a la cirugía o la medicina para estirarse cuanto pudiese? Si no se puede satisfacer, la persona deberá aprender a tolerar la frustración. De lo contrario, podría enfermar. Igualmente podríamos pensar en personas que son extremadamente feas, o que tienen deformaciones causadas por accidentes. Es lógico que deseen transformar las partes corporales que les acarrean desazón y sufrimiento.

    Si la naturaleza me ha hecho la faena de darme un cuerpo con el que no me siento sexualmente identificado (seguramente por cierta “hibridación” de los sistemas cerebrales encargados de la sexualidad), es lógico que yo tenga deseos de cambiarlo, quizá intensamente. Insisto: veo un problema en principio.

    Dependerá de la persona y de las circunstancias que los problemas acaben o no en trastornos neuróticos o incluso psicóticos.

    Los transexuales son personas que tienen elevado riesgo de sufrir mucho (incluso de llegar a suicidarse); por tanto, de llegar a padecer diversos tipos de trastornos mentales. Pero no es un riesgo que ellas busquen, si un riesgo con que, sin quererlo, se encuentran en su vida.

    No sé si he llegado a explicarme bien, cambiosocialya.

    Saludos

  33. julio 11, 2009 5:15 pm

    Hace poco en otro blog teníamos una discusión bastante potente sobre la homosexualidad (concretamente animal), y su repercusión biológica y cultural. Lo primero de todo, tengo que decir que me parece muy reduccionista considerar la homosexualidad como relativista. Para los gays su condición sexual no es relativa en absoluto: es totalmente natural. Segundo: los gays son totalmente conscientes de su sexo natural, es decir, ser hombre o mujer. El que no se siente a gusto con su cuerpo es el transexual, otro tema que hay que darle de comer aparte. Tercero: la homosexualidad tiene orígenes claramente genéticos, y el hecho de que no se haya podido determinar un gen “gay” no significa que no exista uno o varios genes que intervengan en ello. Recientes descubrimientos con moscas de la vinagre han demostrado que simplemente tocando uno de sus 13000 genes se pudo cambiar automáticamente la tendencia sexual de las moscas hembras, que querían copular con las de su mismo sexo comportándose como machos. Pero además también es ambiental, y en el caso humano, posiblemente cultural. Se ha demostrado en grupos de gaviotas que cuando faltan machos por el motivo que sea, las hembras se unen en parejas estables para cuidar de las crias. Hay especies de cucarachas en las que las hembras se comportan como machos para que los machos reales no copulen y no crezca la población. Las razones para la homosexualidad en la naturaleza son múltiples y diversas, y no podemos considerar a los humanos como diferentes en ese sentido.

    Culturalmente hablando, el ser humano ha desplegado desde sus inicios diferentes tipos de comportamientos sexuales. Recordemos las bacanales desde hace 2500 años, las fiestas en honor al toro en la península ibérica, los febos griegos (algo que era socialmente aceptado, tener compañía masculina joven), hasta que llegó el cristianismo y relegó no sólo sexo normal sino por supuesto la homosexualidad a niveles increíblemente bajos que no se habían visto nunca. Ahora que nos estamos empezando a liberar de las ataduras morales religiosas es cuando están comenzando a surgir de nuevo los movimientos homosexuales. Nunca han dejado de existir, simplemente estaban ocultos. Debemos empezar a considerar que la homosexualidad está grabada en nuestros genes y que en la mayoría no se manifiesta, pero en otras personas sí. Si los prejuicios no nos dejan ver lo que la ciencia nos está mostrando, es normal que hablemos de enfermedades y desviaciones y cosas extrañas…

  34. julio 12, 2009 7:52 am

    @Raus:
    Gracias por la aportación, como siempre. La verdad que la perspectiva que ofreces al problema me cuadra perfectamente, no sé porque no había sido capaz de llegar a una conclusión parecida. Pero eso es lo enriquecedor de este blog: que me está enseñando cosas que de otra manera no podría aprender.

    @lainon: también te digo lo mismo. Esos estudios que aportas me parecen muy interesantes, intentaré buscar más información sobre ellos.

    Gracias a los dos.

  35. julio 12, 2009 4:30 pm

    De nada, cambiosocialya, gracias a ti.
    Son temas muy difíciles: todo lo humano lo suele ser. Lo grandioso de Internet es que nos permite conocer otras opiniones y argumentos con gran facilidad. Por eso y mucho más: vivan la razón y la ciencia. Deberíamos vivir agradecidos a lo que tenemos. Esta sociedad es la sociedad de la queja y el victimismo: de la irresponsabilidad. Lo conseguido, lo podemos perder por vía de la ingratitud. Tema para otra entrada.
    Saludos a todos.

  36. julio 27, 2009 6:23 pm

    -”Desde una perspectiva evolucionista (darwinista), parece claro que la homosexualidad es una “salida del guión”. Evidentemente, si todos nos “hiciésemos” o “naciésemos” homosexuales, la especie se extinguiría.”-
    Exacto. Por eso hay que entender lo terrible que es (debe ser) luchar “contra tu propio cuerpo”, contra tu propia naturaleza. Aunque gracias a la ley de adopción por homosexuales el problema ‘parece’ solucinarse. Yo no creo como cambiosocialya que pueda pasar que los homosexuales eduquen peor a sus hijos. ¿Por qué? Son personas equilibradas. Muy distinto es quien no sale nunca del armario, valga la expresión.
    Lo terrible que debía ser renunciar a una relación heterosexual, con su potencial descendencia.
    Luchan contra su propio cuerpo y contra la evolución para encontrar su integridad, su felicidad, su camino: y todavía se les tacha de desviados.
    Sólo puede intentar hacer feliz a los demás el que es feliz en su pellejo, creo.

  37. julio 27, 2009 6:55 pm

    Perdona Elvira, pero en ningún momento he dicho yo que los homosexuales eduquen peor a sus hijos por el mero hecho de serlo, solo he dicho que la verdad que no sé cual puede ser la influencia de las preferencias sexuales de los padres en la educación de los hijos. Supongo que influirá, como todo, pero me resulta imposible especular sobre como. Lo único que he dicho, es que los resultados los vamos a ver en cada caso en concreto, puesto que la posibilidad de adopción existe.
    Y en lo referente al significado evolutivo de la homosexualidad, pues tres cuartos de lo mismo, no tengo ni idea de cual puede ser. Pero si la naturaleza lo ha puesto ahí, solo nos queda aceptarlo. Aunque tampoco hay que buscarle una “intención” a lo que hace o deja de hacer la naturaleza, sería como intentar averiguar el “sentido” del virus de la gripe, por poner un ejemplo.
    En la entrada, como ves, lo único que quería hacer, era reflexionar sobre una serie de casos extremos (que espero que sean pocos) que por su complejidad, resultan sorprendentes, y que en mi opinión podían rozar la patología. Pero supongo que solo el hipotético paciente tiene derecho a calificar lo que le pasa de enfermedad o bendición. Pero mucho me temo que por desgracia los transexuales viven su situación con mucha angustia, y desde esa perspectiva, tienen un problema que requiere de atención.

    Saludos y gracias por la visita.

  38. julio 28, 2009 8:24 am

    Lo has dejado entrever, y eso denota prejuicio. Es como plantearse que una mujer criada en un orfanato pueda ser peor madre que una con familia numerosa. Lo veo igual de absurdo.

  39. julio 28, 2009 8:45 am

    Pues si lo he dejado entrever, yo te digo que habrá sido por error o por no haberme sabido expresar (quien mejor que yo para saber lo que yo mismo opino). Y lo que opino es que una pareja homosexual es perfectamente capaz de educar a un niño, pero ni más ni menos que una heterosexual: en otras palabras, doy más importancia a otros factores que a las preferencias sexuales de los educadores. Habrá padres heterosexuales buenos y malos, y también padres homosexuales buenos y malos. Pero no caigamos ahora en aplicar la ley del péndulo, y proclamar que los padres homosexuales son mejores que los heterosexuales, por el simple hecho de ser homosexuales, porque la verdad, creo que eso no tendría ningún sentido más allá del puro revanchismo. Pero dicho eso, y como se está poniendo de manifiesto en otra entrada más arriba, tengo que admitir que esta opinión, no es más que eso, pura opinión, creencia. Así que habría que esperar a ver como crecen esos niños criados por homosexuales, y ver si en la práctica o en la vida real, tienen alguna carencia, o presentan alguna diferencia significativa respecto de los niños educados por parejas heterosexuales. Por eso decía que España, en ese sentido, es un experimento sociológico. Pero vamos, que no solo en eso, si no en muchas otras cosas (el aborto, las drogas, y un largo etc…). Supongo que es el precio que hay que pagar por ser socialmente “pioneros”. Que algunos experimentos, al no hacerse con gaseosa, como dice el dicho, pueden salir mal, y detrás de eso siempre hay víctimas. Pero luego es curioso que si alguien causa un perjuicio a un bien público, se le exige responsabilidad “patrimonial”. Pero si un político se equivoca, causando grave perjuicio a los ciudadanos…¿se le debería exigir responsabilidad “social”?

  40. julio 28, 2009 8:59 am

    Estoy de acuerdo con el “experimento sociológico”. En algo había que ser pioneros. Ahora, meter en un saco el aborto, las drogas y la adopción indiscriminada me choca.

  41. julio 28, 2009 9:03 am

    Pues a mi no me choca, los he metido ahí en el mismo saco por la razón de que la política del actual gobierno en estos temas es, por decirlo de alguna manera “innovadora” y sin precedentes (o con muy pocos).

  42. julio 28, 2009 9:15 am

    Es como meter dos manzanas podridas con una sana.

  43. julio 28, 2009 9:25 am

    A ver…no sé muy bien a lo que te refieres…pero no se trata de que sean “buenas” o “malas” medidas (que eso el tiempo lo dirá y es relativamente discutible, según los casos), se trata de que son medidas antes no ensayadas por nadie o por casi nadie…Simplemente.

    ¿En algún país las niñas pueden abortar sin tener que informar a sus padres? ¿En algún país se ha permitido a los jóvenes tomar las calles los fines de semana para que beban hasta caer al suelo? ¿En algún país el consumo de cocaina entre los jóvenes es tan alto como en el nuestro?
    ¿Dónde está la manzana sana?

  44. julio 28, 2009 9:36 am

    ¡EN LA ÚLTIMA DE LAS MEDIDAS! EN LA ADOPCIÓN POR UNA PAREJA INDEPENDIENTEMENTE DE SU ORIENTACIÓN SEXUAL

  45. julio 28, 2009 9:48 am

    Ya mujer…me refería de entre las que he dicho en el último comentario…:)

  46. julio 28, 2009 9:54 am

    Creo que me estoy perdiendo un poco en esta última discusión, pero bueno, tal vez sea un tema puramente semántico… Mi opinión es que estamos mezclando temas de tipo ético y moral con otros biológicos, y no sé hasta que punto es conveniente, ya que de por si cada tema por separado tiene su miga. Evidentemente el matrimonio homosexual es una invención legal (bueno, igualmente que el matrimonio heterosexual), y la adopción por parte de gays también. No sé hasta que punto es conveniente llevar esa discusión a otros ámbitos. Ahora, sobre la conveniencia o no de que se casen o adopten, es un tema puramente moral. Particularmente estoy más a favor que en contra por la sencilla razón de que considero que los seres humanos deben poder desarrollarse en plenitud de facultades sea cual sea su condición sexual. Si eso implica que el Estado rubrique la posibilidad de que contraigan matrimonio, pues ya está, me parece correcto. Para mi lo más importante es el ser humano, y no entran en consideración otras cuestiones como la religión o la ideología. La adopción es una consecuencia lógica del matrimonio: si admites legalmente que dos personas se casen (estoy hablando siempre desde el punto de vista jurídico-público), también tienen derecho a adoptar. Pero como pura consecuencia lógica. No tiene ningún sentido lo contrario, como ocurre en California, donde los gays se pueden casar pero no adoptar. Una cosa va con la otra (insisto, legalmente hablando).

    Ahora, sobre una conveniencia moral o ética de la adopción gay, tengo que decir que también soy partidario de que se pueda hacer. No he conocido gays que sean padres, pero si tengo muchos conocidos gays, y considero que son buena gente, con buenos principios y vidas saludables en general. Se comportan básicamente igual que los heteros, sólo que comparten su vida con gente de su mismo sexo. Ahora bien, el hecho de que sean gays ¿les invalida como personas para adoptar? No lo creo. Primero, ser gay no es algo que surja de repente por estar con otros gays. O eres o no eres. Si un niño no tiene esa tendencia, no la tendrá en el futuro, comparta su vida con padres gays o no. No es una opción, no es una elección, se es así o no, con lo que el hecho de tener padres gays no creo que sea significativo en absoluto para el desarrollo de los crios. Si esos padres tienen valores fundamentales adecuados a su sociedad, esos niños crecerán con esos mismos valores. Es más, probablemente serán más tolerantes y menos prejuiciosos que sus equivalentes de familias heteros. Los gays no son gente de mal vivir ni bohemia que van a llevar a los niños por el mal camino sí o sí. Ese es un prejuicio normalmente fundamentado en la intolerancia religiosa.

    En resumen, creo que la adopción es un bien necesario en una sociedad como esta, y creo que todo el mundo que demuestre tener una solidez social, mental y económica debería poder adoptar, sean gays o no.

  47. julio 28, 2009 10:17 am

    Aún estando casi por completo de acuerdo contigo, te hago algunas matizaciones.

    Dices que habría que distinguir las vertientes morales y biológicas del problema, pero a la vez pareces querer sortear la preocupación que tenían muchos “conservadores” de que los niños educados por gays, acabaran siendo gays, cosa que solo puede entenderse si el propio hecho de ser “gay” es considerado malo en si mismo (si no, sería indiferente que el niño acabara siendo gay o heterosexual). Con esto quiero decir que separar ambas cosas, a veces es dificilísimo, cuando no imposible.

    Por otro lado terminas diciendo “creo que la adopción es un bien necesario en una sociedad como esta, y creo que todo el mundo que demuestre tener una solidez social, mental y económica debería poder adoptar, sean gays o no.”, cosa absolutamente razonable, solo que con un pequeño problema: a los heterosexuales, se les permite tener hijos siempre, por el mero hecho de que no se puede evitar que los tengan libremente. Lo cual no es obstáculo para que exista la figura legal de la tutela y la custodia, lo cual permite retirar dicho derecho a los padres cuando la justicia observa que éstos no ejercen su paternidad con responsabilidad, causando perjuicio al menor.
    Esto viene a colación por una idea que me ronda la cabeza desde hace un tiempo. ¿Qué dirá la “progresía” española cuando un juez sentencie que se le retire la custodia a un menor cuya tutela correspondía a una pareja homosexual?
    Yo ya me lo estoy imaginando. Lo que no sé es si llegará a darse el caso alguna vez (desconozco si se ha dado ya), y si el juez se atrevería finalmente a tomar una decisión de ese tipo, gobernando quien gobierna.

  48. julio 28, 2009 10:24 am

    3 manzanas, 2 podridas, 1 sana.

  49. julio 28, 2009 11:14 am

    Bueno, comentas que me he saltado lo de la conversión a gays, pero si lees bien lo que he escrito no es así. Hago referencia concretamente a ese hecho, y me postulo en contra de esa idea. Precisamente critico a los que quieren negar la idea de la adopción gay por causas religiosas o ideológicas, dando un razonamiento puramente lógico, aunque relativamente también basado en mi experiencia personal con los gays. Insisto en que pueden (y deben) separarse las implicaciones morales de las biológicas porque las morales provienen de los propios convencimientos y prejuicios, independientemente de como la naturaleza nos ha dotado para determinadas cuestiones, en este caso la sexualidad. En general, cuando se entienden los aspectos científicos y lógicos de la cuestión, generalmente se suele tender a no rechazar la homosexualidad, porque se ve como algo natural. Generalmente quienes la rechazan, puede ser por dos cuestiones no necesariamente independientes: poco conocimiento sobre la sexualidad y la biología animal, y por otro lado, como he dicho antes, los prejuicios nacidos de nuestras tendencias religiosas e ideológicas. Como digo, pueden darse ambas a la vez. Perfectamente un biólogo puede ser anti-gay, pero no porque no entienda la lógica de funcionamiento natural, sino por razones puramente psicológicas. Al tiempo, alguien sin los debidos conocimientos puede ser pro-gay, simplemente por consideraciones de tipo ético, como el respeto al ser humano en su totalidad (dentro de los límites que marca lo que podríamos llamar “bondad”, pero eso da para otra discusión :)).

    En cuanto a quien tiene derecho a tener hijos… Está claro que la adopción es un recurso legal para los que no pueden tenerlos, o pueden pero quieren tener más de forma no natural. Es como si yo llego a una cierta edad y no tengo descendencia por el motivo que sea, y quiero tener un heredero. Las razones para adoptar son múltiples. Y en cuanto a que no se puede limitar el tener hijos de forma natural, te recuerdo que el régimen chino hasta hace nada impedía tener más allá de uno o dos hijos (y esto casi era especial). Desde luego, hay familias heterosexuales a los que les practicaría la eugenesia (poniéndonos brutos) por lo malos padres que son. Nadie somos perfectos, y tan buenos o malos pueden ser unos padres heteros como unos gays. Por supuesto, si está bien fundamentada, una sentencia puede retirar la custodia a unos padres gays como a unos heteros, y quien se queje tiene derecho, pero no razón. Ya ha habido divorcios gays, así que ese tipo de decisiones no serían extrañas. Aunque ya te adelanto que, en mi opinión, se retirará la custodia a muchas más familias heteros que a gays, pero no por razones políticas. Insisto, siempre desde mi experiencia personal.

  50. rojavesi permalink
    julio 30, 2009 10:28 pm

    Fatal gastar tantos byte en estos artículos de inocuidad y segregación, cuando el problema no existe, lo crearon los “moralistas prostáticos”, con su falsa moral, los que siempre quieren ser divisores, odian la inclusión de los incluidos. Por favor busquen oficio.

    Más bien aprendan de esta pequeña y noble historia:

    LOS TRES COLADORES
    “En cierta ocasión, un hombre se acercó a Sócrates y le dijo:
    -Tengo que contarte algo muy serio de un amigo tuyo.
    … -¿Ves? –le dijo Sócrates-, si lo que me quieres contar no sabes si es verdadero, y ciertamente no es ni bueno ni provechoso, prefiero que no me lo digas y lo guardes sólo para ti.”

    Aunque sea no derramen mas mal del que sean capaces de soportar, ignoramos los orígenes del hombre y somos incapaces de inferir los de nuestros hijos, “la lengua es el azote del culo” dicen por ahí, creó que es verdad para este artículo que deja un sinsabor de mal intencionado.

  51. julio 31, 2009 7:04 am

    Pues ciertamente, no veo donde puede estar la mala intención. Yo conozco mejor que nadie mis propias intenciones, y puedo asegurar que no eran malas. Simplemente quería generar una discusión sobre cuales son las conductas sexuales que podríamos considerar patológicas, y las que se pueden considerar sanas y normales. No veo donde puede estar ahí la mala intención.
    Lo mismo que veo muy natural que dos hombres, o dos mujeres puedan mantener una relación del tipo que decidan, también puedo entender que un heterosexual sienta cierto rechazo al ver como se besan dos personas del mismo sexo, de la misma manera que siente una repulsión natural a mantener relaciones homosexuales. Si ambas cosas son naturales, ambas cosas deberían considerarse igualmente respetables.

  52. means permalink
    abril 1, 2011 5:15 am

    Un pequeño apunte. Homosexuales con hijos los ha habido siempre, la ley lo único que hace es regular esta situación.

    Para mi es un dato evidente, pero parece que algunos creen que las familias homoparentales se inventaron con la aprobación de la ley del matrimonio igualitario.

    Hay diversos estudios sobre el tema que dicen que los hijos criados en familias homosexuales tienen un nivel mayor de tolerancia frente a las minorías o colectivos discriminados, algo que en pricipio parece lógico al ser una caracteristica casi generalizada entre las personas de esta orientación. En todo lo demás, los hijos pueden ser igual de buenos (o malos) que los hijos de heterosexuales.

    Respecto a lo que se ha hablado de la transexualidad. Es importante diferenciar condición sexual de orientación sexual. Una cosa es el sexo con el que te sientes identificado y otra el sexo por el que te sientes atraido. Son dos situaciones que no están relacionadas. Por lo tanto un transexual, como cualquier otra persona, podrá ser homosexual, heterosexual o bisexual.

    Y ya por último, me resulta enriquecedor presenciar este tipo de debates con argumentos razonados y sin faltas de respeto. Aunque como opinan por ahí, creo que el planteamiento original del artículo tiene un sinsabor mal intencionado, aunque parece que el redactor lo ha ido corrigiendo en sucesivos comentarios.

  53. means permalink
    abril 1, 2011 5:18 am

    ¡¡¡El artículo es de hace 2 años!!! jeje, me parece que he llegado un poco tarde :P

  54. abril 1, 2011 9:54 am

    Da igual, los comentarios son siempre bienvenidos, para algo lo permite el medio, y lo considero una de las grandes ventajas.

    En cuanto a la información que aportas, efectivamente hay estudios que concluyen lo que apuntas, aunque también hay otros que van en direcciones relativamente contrarias. Es una pena que este tipo de informes siempre o casi siempre partan de un sesgo ideológico bastante evidente. Por mi parte, con matices, pienso que es posible que un hijo de homosexuales crezca y se desarrolle sin problemas, o al menos sin más problemas que los de una pareja heterosexual, puede que haya elementos en la educación más importantes que esa circunstancia, aunque desafortunadamente en mi caso, no se trata más que de una opinión, una sensación. Admito que basada en nada, con lo cual puedo estar totalmente equivocado.

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